Caminaba sin ropa por el lugar, disfrutando del dulce aroma de los millares de rosas a mi alrededor, caminando sin rumbo fijo, simplemente asombrado por el lugar. Fue en ese momento en el que te vi, sin ropa como yo, contemplando un gran Ă¡rbol plagado de apetitosas manzanas rojas.
Nada mĂ¡s verme corriste sin demora a abrazarme, a besar mi cuello y mis labios con dulzura, algo confuso decidĂ corresponderte y disfrutar del momento. Solo susurraste a mi oĂdo "cuidado con las manzanas". Se me empezaba a asemejar a una escena muy similar en mi cabeza, pero no sabĂa porque no conseguĂa recordarlo, algo me lo impedĂa.
Te fuiste un momento al rĂo a por agua, y eso fue todo lo que hizo falta, tras tu separaciĂ³n empecĂ© a sentirme mal, incompleto, inseguro. Una avispada serpiente se deslizĂ³ por el Ă¡rbol con los ojos fijos en mi, tenĂa un pelaje dorado que me cautivo en el momento en el que la vi. ComenzĂ³ a trepar por mi pierna hasta subir a mi cuello, y por algĂºn motivo no hice nada por impedirlo, no sabĂa porque sentĂa como si no me fuera a hacer nada.
Cuando estuvo a la altura de mi oreja susurro tu nombre, no se si me sorprendiĂ³ mĂ¡s que me hablara una serpiente o que me dijese tu nombre. Desvelo mi corazĂ³n en un momento, narrando con suavidad mis mayores deseos y mis peores temores. Con seductora voz me tentĂ³ a probar una de las manzanas, pero yo sabĂa que no debĂa hacerlo, tĂº me lo habĂas dicho.
Se hizo mi amiga y trato de hacerme pensar que me comprendĂa, que lo Ăºnico que intentaba hacer era ayudarme, pero su naturaleza la hace querer inyectar su veneno a toda costa, sin importarle nada mĂ¡s. De alguna manera me conocĂa, y me prometiĂ³ que si mordĂa aquella manzana, tu y yo estarĂamos juntos.
Por muy tentadora que me resultara la oferta, no querĂa obligarte a que me amaras si no lo hacĂas, eso serĂa insoportable. Pero la astuta vĂbora me engaĂ±Ă³ de nuevo, me convenciĂ³ de que ya me amabas y que todo era una locura de mi mente. AsĂ que lo hice, cogĂ el fruto entre mis manos y le pegue un buen bocado.
En aquel momento comenzĂ³ el principio del fin.
Continuara....
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