Puede parecer una tontería que se presupone en cualquier circunstancia, sin embargo cuando llega el momento de la verdad esta afirmación tan cierta se convierte en humo.
El amor es algo precioso que nos da la capacidad de entregarnos a otra persona por completo en cuerpo y alma, sin embargo también es el fruto de muchos quebraderos de cabeza y de dolor. Muchas veces cuando una relación va mal nos preguntamos ¿Qué es lo que falla?, entonces es cuando nos ponemos a rallarnos la cabeza constantemente en busca de aquello que hacemos mal, una perdida de tiempo cuando la respuesta es bien sencilla.
Uno de los placeres del amor es dar todo lo que uno tiene sin esperar nada a cambio, esta entrega sincera es la que nos confirma nuestra total entrega a la otra persona. Sin embargo que es lo que ocurre cuando no es recíproco? es cierto que no esperábamos nada a cambio, pero aun así nuestro interior se reconcome.
No estoy diciendo que tengamos que literalmente dar y recibir regalos etc... Pero cuando por ejemplo dos personas que se quieren discuten, cosa totalmente normal, una probablemente tenga la razón y otra se equivoque, pero tienen que aprender a ceder ambos. Una relación no es una ecuación en la que digas hoy cedo yo y mañana tu, pero cuando te ves inmerso en un mundo en el que das todo lo que tienes, cedes ante cualquier problema y aun así no es suficiente, quizá deberías empezar a replantearte las cosas.
¿Hacemos caso a la razón o a los sentimientos? ¿Al corazón o al cerebro?. Lo cierto es que el corazón siempre tiene razón, y sin el no merecería la pena vivir con toda la sabiduría del mundo, en lo que fallamos es en interpretar nuestro corazón.
Hay momentos en los que deberíamos sentarnos tranquilamente, escuchar el susurro del viento, sentir la naturaleza a nuestro alrededor y simplemente escuchar. Nuestro corazón es tímido, y no se puede abrir ante la locura que reina en nuestra vida diaria, por eso hay que dejar la mente en blanco para que nuestro corazón pueda cantar alegremente.
Cuando su canción evoca un llanto, la metáfora del mismísimo corazón roto....
Cuando en su interior no hay nada más que pétalos tiempo atrás marchitos....
Cuando el antiguo motivo de nuestra felicidad pasa a ser el de la angustia....

Entonces es cuando obtenemos la respuesta, y aun por muy dura que nos parezca debemos aceptarla o resignarnos a la infelicidad. Porque los problemas de la vida se pueden resolver en pareja, pero nuestro corazón es caprichoso y solo responde a sus deseos....